jueves, 19 de febrero de 2009

Cuaderno de viaje

En este año de 2009
todo comienza con un sueño, una voz interna que me dice que tengo que hacer un viaje.

Cada noche se repite el mismo menzaje tenes que hacer el recorrido de los 7 lagos caminando, en realidad la idea no me entusiasmaba para nada, pero con el correr de los dias, algo dentro de mi pecho me impulsaba a rebisar mis viejos equipos de mochilero, la mochila con armason de caños me parecía muy pesada y fuera de moda, la carpa canadiense tambien parecía que pesaba y ocupaba bastante espacio. yo lo pensaba con logica y a mis 66 años la idea todabia no lo entuciasmaba, pasaba por las casa de camping y miraba todo pero no compraba nada, el tiempo de inicio se asercaba.

Una mañana paso por un negocio que venden bolsos riñoneras y demas objetos del rubro y despues de charlar de algunas cosas le pregunto che por casualidad vos no fabricas mochilas para mochileros, y me dice, nosotros no, pero e recibido una partida, las queres ver, bueno le digo, me trajo varias, de colores y formatos, las reviso, como si supiera, me quedo con una, le pregunto el precio, la pago y me la llevo, cuando salgo, tome conciencia de lo que había echo, habia dado el primer paso, hacia ese viaje que todabia no me entusiasmaba.

Pero la acción ya se avía desatado, luego llego la bolsa de dormir, el calentador de gas butano, la carpa tipo iglu, super liviana, las averiguaciones por Internet, equipo, comida, transporte, precio de campig, que después no resultarían tales, mapas del recorrido, que tampoco los km serian reales, siempre mas, etc, etc, etc.

Inicio del viaje 20 de Enero, remis hasta Liniers, ómnibus, hasta San Martín de los Andes, el viaje me resulto rápido porque no ubo ningún contratiempo.

Llegada a la terminal el nerviosismo de los primeros momentos, cargo mi mochila y pregunto por el campig del ACA, me indican unas 7 cuadras, pero a medida que abansaba las cuadras se fueron estirando hasta llegar a 20, buen debut, para probar si estaba en estado cargando la mochila con 20 kilos, mi entrada no fue muy triunfal, por el trato seco de los encargados, pero bueno fue el preámbulo de lo que vendría después.

Me instalo y salgo a recorrer el pueblo y aberiguar, por transporte para el otro día, los primeros 30 km no pensaba hacerlos a pie por las subidas impresionantes y por ser ruta asfaltada y sin mucho panorama para ver.

En unas de mis recorridas descubrí al ómnibus, que esta estacionado en la plaza central de San Martín de los Andes, un vehículo rojo de doble piso Ingles de colección, que hace la vicita guiada por todo el pueblo, describiendo todo los lugares publico y de interés general, luego va hasta el mirador Bandurria, que se ve parte del lago y el pueblo desde arriba, después da la vuelta pasando por la playa y balneario y sube hasta la altura de quila quina que se ve el lago en toda plenitud.

Al regreso, la guia anuncio, que los que quisieran, abia una invitacion de la empresa en el casino, de un te con torta, el cual ni lerdo ni peresoso acepte, es fue mi cena.

De vuelta, al campig, a dormir, mi primera noche en la carpa, con mi "colchon" de goma eva y aislante de dos cm de espesor, un poco duro, dormir en forma intermitente, por el ruido de los vehiculos que pasaban por la ruta en forma constante, ya de mañana levantarme, un desayuno rapido desarmar, la carpa, y armar la mochila, salir rumbo a la estacion de omnibus, dos km a paso redoblado para llegar a tiempo para la salida de mi transporte.

Abandonando San Martin de los Andes rumbo al lago hermoso.